Inma

Autora: Elena Casanova Dengra

Cada vez que cruzo la puerta de esta biblioteca lo primero que veo es la cara amable de Irene. Un saludo y, de regalo, un gesto de bienvenida, siempre… Acto seguido y de manera automática, miro hacia el despacho para buscar a Inma. Cuando está ahí, sentada en su mesa, entro con cierto sigilo y pregunto si puedo entrar. Con una enorme sonrisa se levanta del sillón para saludarme por muy ocupada que esté.

Cada vez que he cruzado la puerta de esta biblioteca me he sentido en casa, me he topado con enormes profesionales como Inma, como Irene, que han hecho de este lugar un espacio agradable, acogedor, familiar… y ya no están.

De Inma, ¡qué voy a decir!, aparte de ser una muy buena amiga, un obsequio que me ha regalado el tiempo, las confidencias y los gustos comunes, la considero una persona con un bagaje profesional envidiable. En las presentaciones de libros, nadie como ella para enganchar a futuros lectores; en los talleres de escritura ha sabido con inteligencia y enorme cariño cohesionar a un grupo muy diverso; en la Tertulia, con mayúsculas, como moderadora ha gestionado de manera impecable la actividad. Y me consta que todo lo que se ha propuesto lo ha realizado con el mejor de los criterios. ¡Cuánto ha perdido la biblioteca de la Chana y cuánto ha ganado la del Salón!

Inma, tengo el billete de avión comprado y nos volveremos a ver muy pronto. Mientras tanto, te deseo lo mejor.

Para el Día Internacional de la Mujer, solo pido una cosa: muchas como Inma que va al fondo y no se queda en la superficie.

Tres violetas

Autora: Mercedes Morales, Cheles

Podría hablar de toda mi admiración hacia todas aquellas mujeres con títulos universitarios o sin estudios básicos, de procedencia rural o cosmopolita, de origen humilde o privilegiado, con salud de hierro o marcadas por la enfermedad que, con su esfuerzo, su fuerza, su trabajo, su lucha, su entrega incluso de su vida han permitido que muchas de nosotras hayamos sido herederas de unos derechos que en ocasiones estamos a punto de perder y que en lugares aún son remotos e inalcanzables.

Pero hoy quiero hablar de una mujer que ha confiado que las palabras pueden sanar las heridas del corazón ,que las palabras pueden cuidar los afectos, que las palabras pueden secar las lágrimas desordenadas, y que pueden transformar tu mundo, el mundo y da lo mismo que sea palabra hablada, palabra escuchada o palabra escrita , Inma bibliotecaria , compañera y sobre todo amiga ha apostado con todo su tiempo, cariño ,inteligencia y esfuerzo para que este rinconcito del mundo sea una isla ,un refugio de mujeres, de hombres, de niños y niñas , de personas que gracias a la puerta de la cultura, del intercambio de ideas, de vivencias ,experiencias, opiniones, puedes transformar tu mundo, nuestro mundo.

Gracias Inma porque personas como tú son imprescindibles para confiar en que un mundo mejor es posible.

Camino invisible

Autora: Paqui Garzón

Ignoramos nuestra estatura hasta ponernos de pie.

Con estas palabras de Emily Dickinson, me quiero detener en aquellas mujeres humildes de siglos pasados que se pusieron de pie entre las cuatro paredes de sus casas. Se pusieron de pie levantando la voz y muchas veces lo hicieron en silencio.

Ellas dieron pasos que aunque fueran cortos marcaban senderos casi invisibles, hoy todavía abiertos. Me detengo en aquellas mujeres que despertaron admiración en hijos e hijas, nietos y nietas y que de alguna manera siguieron su ejemplo. Percibieron de ellas su constancia, su capacidad para superar obstáculos tomando decisiones muchas veces camufladas pero efectivas, algunas mostraban su espíritu autodidacta con un libro en la mano que abriría puertas o transmitiendo con ternura valores que igualan y unen, ensalzando el esfuerzo de todos sin mirar el sexo.

También quiero detenerme en aquellos hombres que apartándose de la uniformidad de aquellos tiempos percibían su dura labor y en el poco tiempo de que disponían ponían su granito de arena aliviando cargas o enseñándoles a leer, a escribir o a utilizar las cuatro reglas, aunque sólo lo hicieran de puertas adentro.

Hoy, aquí, quiero expresarles mi agradecimiento.

La tejedora de historias

Autora: Carmen Sánchez Pasadas

Todas las mujeres son tejedoras. Tejedoras de vidas y proyectos.

Con hilos invisibles, de cuidados y esperas, confeccionan un hogar. A veces se mimetizan con esos hilos transparentes, que tan bien manejan y se vuelven etéreas. A veces, un malnacido ve en ellas un fardo donde descargar sus miedos… Pero ellas, mujeres luchadoras, entrelazan sus vidas con otras y forman una red infinita de solidaridad.

Sí, todas las mujeres somos tejedoras, pero este relato está dirigido a una muy especial. Ella es una tejedora de historias. Con las palabras que vuelan entre libros, las que asoman en los relatos y las que atraviesan cariñosas el aire, uniendo edades, elabora un mundo lleno de historias.

Recital Violeta

Autora: Cristina Olmedo

Homenaje a Inma López Melguizo

Este poema va dedicado a todas vosotras y muy especialmente a Inma López Melguizo, a quien quiero dedicarle estas palabras:

“Si alguna vez
Has sostenido gritos,
Has recogido lágrimas ajenas
Y has dejado olvidadas tus manos sobre los hombros de otros
Que ya ni te recuerdan
No dudes, Inma querida, que tú, siempre, siempre
Estarás con nosotras.



AFRODITAS (diosas de la belleza, la sensualidad y el amor)

¡Mujeres del mundo,
Afroditas todas!
Mujeres viudas, casadas, solteras…
Saludáis al cielo
Cuando cae la lluvia,
Descansáis de noche
Bajo cada luna,
Y al amanecer, preparáis las armas
Que solo vosotras
Sabéis manejar.

Cuando el sol alumbre,
Izando banderas
blancas como azahar
marcharemos juntas hacia horizontes
donde cada grito
de no a la guerra,
sea allí enterrado
y puedan crecer
flores de una paz que no se marchite.

¡Mujeres del mundo
Afroditas todas!
Ninfas de la tierra
De las aguas dulces,
del monte y del mar,
Que no os sometan
Tormentas ni angustias.
Sois las descendientes
De otras luchadoras
Y lleváis su herencia,
Su fuerza y su luz.

Como ellas lo hicieron,
Seguiréis alzando
La voz femenina
Para allanar juntas
Este mundo hostil
Dónde hay sembradas
Tantas asperezas.

No olvidéis su herencia,
Su fuerza y su luz.

A María, mi madre coraje

Autora: Rosa María Moreno

Según el diccionario de la real academia, RAÍCES: derivado del latín “radix” significa origen o inicio, elemento de anclaje. Pues de esa raíz entrelazada con otra tan fuerte y resistente como ella soy yo el resultado. Un retoño, un pequeño milagro de la vida. El resultado de un momento de pasión, deseo, amor. No importa, de cualquier forma, todos somos fruto del impulso de la naturaleza en su afán de perpetuar la vida.

De la especie no hablo, pues sería entrar en un laberinto, del que no sabría salir sin ayuda de antropólogos y gente experta en temas de evolución. Dicen que pertenecemos a los “SAPIENS”, aunque, tengo dudas, ya que nuestra conducta en ocasiones muy sapiens no es. Mostramos menos inteligencia que un mosquito. Sin embargo mi raíz – y no es por presumir- sí que es una Sapiens con mayúscula.

Se llamaba MARIA, era mi madre. Es verdad; madre no hay más que una, y la mía era una gran mujer. Claro que no era perfecta ¿Quién ha dicho que la perfección sea una cualidad humana? Mi madre era sobre todo humanidad y sabiduría. Un ejemplo de tenacidad, de lucha y trabajo desde la niñez, de entrega y abnegación, de discreción y humildad, de prudencia, de belleza y sencillez. Con un punto de ironía muy especial. Una madre coraje licenciada en ciencias ambientales, y económicas con MÁSTER en supervivencia, por la Universidad de la vida.

¡Gracias mamá, te debo tantos ochos de Marzo!

Mujer

Autor: Rafael García Guerreo

Yo soy la que soy. Mujer, 
tengo algo que decir, lo que
verdaderamente me hace sentir
y no de mala manera en este
día tan especial, os quiero
recordar, toda la vida bregando
por la igualdad, la justicia y la paz.

Las mujeres hemos sido vituperadas,
ofendidas, manipuladas, maltratadas,
ademàs de fastidiadas, apaleadas, sin voz
ni voto, detenidas y encarceladas.

Somos las que nos manifestamos, las que
nos movemos y no nos detenemos, nos desvivimos y nos
ayudamos y para adelante
marchamos.

Muchas nos hacemos cargo de los malos
momentos que hemos pasado por un ideal
por la paridad, tenemos ese soplo de vida,
donde nos encontramos metidas.

Avasalladas y sometidas. Os dimos nuestra pureza y
amor, somos capaces de superar cualquier adversidad, y
responsables de nuestra felicidad.

En todo las mejores, podemos hacer cualquier cosa, con
eficacia y tesón, nuestro futuro es brillante, gracias a
nuestros esfuerzos, talento, coraje, constancia y valentía.

Yo soy la que soy. Mujer, la fuente de la vida y orgullosa
de ser, dulzura y ternura a la vez. Adelante mujeres
trabajadoras y luchadoras, adelante corazones violetas,
ser libres y que este mundo de desigualdad se equilibre, adelante.

			

Ni bella ni durmiente

Autora: Mercedes Prieto Jaén

“Los hombres no se casan con las mujeres que leen”. Esa era tu sentencia, cada vez que te pedía dinero para comprar libros. Te lo podía pedir para comprarme ropa, accesorios, “pinturillas” y no había problema, pero cuando era para libros…

¡Qué equivocada estabas querida mamá! Gracias a los libros no necesité un príncipe azul que me besara para salir de mi “dulce sueño”, tampoco me hizo falta un zapatito de cristal, para perderlo y que me propusieran matrimonio.

Encontré un trabajo que me permitió: ser independiente económicamente, tener hijos y darles una buena educación. También conocí un hombre para el que soy su igual y que en mi cumpleaños, en mi santo, en nuestro aniversario, en los reyes y demás fiestas me regala libros.

Cómo han cambiado los tiempos.

¡Qué pena que no estés aquí para verlo!

Así se empieza

Autora: Manuela Álamo

Hoy, que está tan de moda viajar, preparo el barco de mi corazón, izo las velas, empuño el timón e, impulsado por la fuerza de su latido, zarpo.

Quiero dar la vuelta al mundo con mi sentir solidario de niña, con mi coraje de mujer, con mi mirada de abuela que contiene mujeres de todas las edades, que piensa en sus nietas, en todas las posibles mujeres contenidas ellas. Las respetadas, las sin derechos. Arribo a lugares donde se les vulneran con asesinatos, mutilación genital, reclutamiento, destrucción de escuelas y

hospitales, violaciones, matrimonio infantil, falta de alimentación. Países en guerra de África, Oriente Medio, Sudamérica, Ucrania donde la víctima inocente es la infancia, las niñas, futuras mujeres adultas, si se les da esa oportunidad.

Recuerdo un día de hace ya algunos años, caminaba con mis nietas, hablábamos de las fronteras, de la suerte y lo arbitrario de nacer a un lado u otro del Estrecho y de lo determinante. Vera, de cinco años, me tiró de la mano. La miré.

—No es justo, abuela —dijo.

—No Vera, no es justo. Valora tu suerte y lucha porque la de ellas cambie.

Un anciano que caminaba cerca seguía la conversación en silencio. A la espera de que cambiara el semáforo se acercó y se dirigió a mí:

—Señora el cambio, la concienciación así y desde pequeñas empieza.

Necesito ayuda

Autora: Amalia Morales Montalbán

—¿Cómo se llama?

—Me llamo Natalia.

—¿Por qué acude a mí?

—No sé cómo cambiar mi vida. Me siento ahogada por presiones de las personas que me rodean.

—¿A qué personas se refiere?

—La familia…un marido controlador sociópata. Un trabajo estresante, los hijos, más las tareas de casa. ¡Nunca encuentro descanso! Contestó tímidamente, a la vez con desesperación.

—¿Le ayuda su marido?

—No. Contestó. _ La miró fijamente intentando hacer un análisis.

Natalia sintiéndose intimidada rompió aquel instante. _ Mi cansancio me guía hacia un abismo donde no se vislumbra final.

El psicólogo después de infinidad de preguntas trampa, anteponiendo dudas le entregó un folio con las recomendaciones a seguir. Natalia salió de la consulta, respiró profundamente intentando controlar los nervios que había pasado, se sentó en un banco y leyó detenidamente.

“Para salir de una situación de baja autoestima requiere un proceso consciente de autoevaluación personal, autocuidado y cambió de hábitos mentales. Trabajar el amor propio. Cambie el dialogo interno y la mentalidad. Reemplace pensamientos negativos por afirmaciones positivas realistas. Aprenda a decir no. Perdónese a sí misma los fallos. Cuide la salud física y personal. Salga de la zona de confort. Retome actividades gratificantes”.

Sus lágrimas cayeron de impotencia en un papel lleno de interminables consejos de un protocolo estándar. Lo arrugó con fuerza entre sus manos llenas de grietas.